(1860-1904) Narrador y dramaturgo ruso, n. en Taganrog, un puerto menor en el mar de Azov, y m. en Badenweiler (Al.). Hijo de un tendero y nieto de un siervo que había comprado la libertad de su familia a setecientos rublos por cabeza, el escritor creció en una atmósfera de dificultades económicas y de estricta disciplina doméstica que le exponían a ser azotado por la más mínima falta. Los negocios de su padre entraron en bancarrota en 1876 y la familia marchó a Moscú, aunque él permaneciera en Taganrog hasta concluir los estudios. En la escuela superior local tuvo una dura experiencia, cuidando de los muchachos más atrasados mientras realizaba los trabajos más diversos para los comerciantes de la ciudad. La pobreza, el trabajo y la mala alimentación minaron su salud (más tarde contraería la tuberculosis), pero no pudieron cambiar su ánimo alegre.
Su juventud retozona gustaba de las diversiones, de las bromas y de las travesuras. Era, al mismo tiempo, un gran trabajador, dotado de una mente lúcida y de un ojo observador y sagaz. En 1879, después de graduarse, fue a Moscú a unirse al resto de su familia y comenzó a estudiar medicina en la Universidad. Para añadir algunos rublos a sus magros recursos, escribía aleluyas, parodias e historietas cómicas para las revistas humorísticas. Firmaba entonces «Antosha Chejonte» y estos trabajos literarios le ayudaron a que, en 1884, se convirtiera en doctor en medicina. En ese mismo año publicó a sus expensas Cuentos de Melpomene, su primera colección de narraciones cortas. Comenzó a ejercer de médico, pero la literatura le atraía más que la medicina y dedicaba todo su tiempo a escribir.
En nueve años produjo unas 600 obras festivas. Con la publicación de La estepa (1888), en que se describen las andanzas de un escolar por las provincias meridionales, el escritor abrió una nueva fase a su desarrollo literario. Sus narraciones crecieron en profundidad, intención y dominio artístico, y pronto adquirieron amplio reconocimiento. Las mejores de ellas representan un vasto panorama de la vida rusa entre 1880 y 1900, retratan hombres extravagantes o vacuos y describen con ironía y compasión la existencia estúpida y carente de espiritualidad, la soledad y la alienación de las gentes vulgares, y el tedio de la trivialidad ambiente.
Escribió con objetividad y tolerancia, en un estilo de reservado y sobrio equilibrio, mostrando extraordinaria perspicacia y habilidad en la definición de los personajes con unos pocos rasgos y un especial énfasis en los pequeños detalles. El mismo método utilizaba con sus comedias. Al principio escribió una serie de piececillas humorísticas (El oso, La oferta, etc.), pero en 1887 se volvió hacia las comedias normales. Su Ivanov (1887) y La gaviota (1896) confundieron a actores y espectadores y parecieron destinadas al fracaso, mas cuando fueron interpretadas por el Teatro de Arte de Moscú entre 1898 y 1904, todas sus comedias -Tío Vania (1899), Las tres hermanas (1901), El jardín de los cerezos (1904)- se convirtieron en grandes acontecimientos teatrales, y sus éxitos, tanto en su país como en el extranjero, aún llegaron a sobrepasar su fama como narrador. En sus obras teatrales falta la acción exterior; se basan únicamente en el retrato de un personaje y una sutil amalgama de caracteres y atmósfera.
Combinan el lirismo y el humor y poseen un ligero toque impresionista con un diálogo natural y elevadamente individualizado. Exceptuada su visita en 1890 a los penados en la isla de Sajalín (Siberia) y los viajes a Europa, la vida de Chéjov estuvo totalmente ocupada por su obra y sus amigos, entre los cuales se contaba Máximo Gorki. El escritor era un hombre encantador,afable y delicado, y los que le conocieron quedaron fascinados por su amabilidad y su generosidad. Aunque algunos críticos le reprochan su exceso de objetividad y encuentran carentes de filosofía sus relatos, éstos denotan en realidad una fe poderosa en la libertad y la dignidad humanas.
Se negó a pertenecer a ninguna facción o partido, pero cuando el zar Nicolás II prohibió la elección de Gorki como miembro de la Academia por razones políticas, el escritor dimitió de esa entidad. En 1901 casó con Olga Knipper, una actriz que dio interpretaciones llenas de talento a los papeles femeninos de todas sus comedias. Su vida familiar se vio afectada, sin embargo, por su pobre salud, que le obligó a pasar la mayor parte de su tiempo en los lugares de reposo de Crimea y Europa. Su influencia en Rusia y en todo el mundo continuó extendiéndose después de su muerte. En el s. xx, y particularmente con el régimen soviético, la popularidad de Chéjov alcanzó su cenit. Sus obras se reimprimen actualmente en millones de ejemplares, y los lectores modernos saludan en el escritor la perfección y el humanismo con que supo criticar el inmovilismo, la rutina y la hipocresía, y soñar una vida mejor, más libre y más digna.
Extraído de Biografias y Vidas
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