(Salamanca, 1311-Gibraltar, 1350) Rey de Castilla y León (1312-1350). Hijo de Fernando IV y de Constanza de Portugal. Accedió al trono al año de nacer y hasta su mayoría de edad (a partir de 1325) se sucedieron las discordias por el control de la regencia entre don Felipe, don Juan el Tuerto y don Juan Manuel, quienes se dividieron el reino.
Sus excelentes dotes de regencia y su gran pericia militar se manifestaron en la ocupación del estrecho de Gibraltar, llevada a cabo tras la victoria del Salado (1340), en la que contó con la ayuda de los reyes de la Corona de Aragón y Portugal, y en la conquista de Algeciras (1344).
Su participación en la guerra de los Cien Años le supuso la ampliación del comercio de la lana y la conquista de nuevos mercados en Flandes. Reforzó la autoridad real mediante la supresión de las hermandades y el control de la nobleza.
Casó con María de Portugal, de quien tuvo a su sucesor, Pedro I, y a la que relegó a un segundo plano para mantener la preeminencia de su favorita, Leonor de Guzmán, con la cual tuvo diez hijos, entre ellos Enrique II de Trastámara, futuro rey de Castilla, y el infante don Fadrique.
A partir del momento en que asume el trono, su primera labor será recuperar el terreno perdido por la corona y asentar el poder real. Así, su misma entronización en Las Huelgas (Burgos) simbolizará la pretensión de reafirmar el poder del trono frente a las revueltas de los nobles, en especial don Juan Manuel.
Esta política continuará con medidas como la promulgación del Ordenamiento de Alcalá en 1348, la incorporación de nuevos elementos no nobiliarios al gobierno procedentes de medios urbanos o la disolución de las hermandades concejiles.
Extraído de Biografias y Vidas
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