(1913- ) Arquitecto español, n. en Daimiel (Ciudad Real), representativo de la primera generación de la llamada.
«Escuela de Madrid», de alientos renovadores en los años cuarenta de la posguerra española, que discurrió tanto paralela como frente al historicismo neomonumentalista. Concluyó sus estudios en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid en 1942, año en que realiza la Capilla del Espíritu Santo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a la que siguió en 1943-44 el edificio central del mismo Consejo.
Obras éstas iniciales a las que de inmediato sucederían otras de ya claro aliento innovador: Instituto de Estudios Geológicos (1944), Instituto Cajal (1949), Instituto Laboral de Daimiel (1949), Colegio Apostólico de Arcas Reales para los Dominicos de Valladolid (1952), Instituto de Segunda Enseñanza en Málaga (1953), Teologado de los Dominicos de Madrid (1955), Laboratorios Farmabión (1956), Casa de la Cultura en Cuenca (1957), Centro de Estudios Hidrográficos (1959), Centro Parroquial de Santa Ana de Moratalaz (1965), Iglesia de la Asunción (1965), Oficinas de IBM en el Paseo de la Castellana (1965), etc.; todas ellas de indiscutible ejemplaridad dentro del contexto arquitectónico español de los años en que fueron ejecutadas.
Para Fisac la arquitectura es «como un trozo de aire humanizado»; «la técnica estructural y hasta estética no son más que medios para conseguir esa humanización del espacio»; lo que incluye «la adecuación de la arquitectura al paisaje». Idea básica que se reafirma cuando expresa que: «De los procesos de creación en los que se ha comenzado valorando como primer factor la técnica y adaptando después, mejor o peor, el programa humano y el estético, tenemos muchos ejemplos de lo que podríamos llamar ingeniería arquitectónica, no arquitectura».
Cree Fisac que «para conseguir esa esencial humanización del espacio, a más de esa adecuación al entorno y a las gentes que la han de usar, es preciso que el proceso de creación del diseño siga un cierto rigor jerárquico. Que sea el programa humano propuesto el que configure las primeras ideas espaciales y volumétricas de la futura arquitectura, y sus medidas estén engendradas por el volumen que la persona y su propia territorialidad psicológica definen».
Extraído de Biografias y Vidas
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