(1883-1955) Filósofo y escritor español, n. y m. en Madrid. El que había de ser el filósofo más importante de la España contemporánea y uno de sus más grandes escritores se crió desde la niñez en un ambiente literario y político. Su padre, José Ortega Munilla, fue director de Los Lunes del Imparcial, prestigioso suplemento literario del diario más importante de la época, El Imparcial, fundado por Eduardo Gasset y Artime, abuelo materno de Ortega.
Éste pasó sus primeros años en Madrid, con temporadas en Córdoba y estudios en el Colegio de los Jesuitas en Miraflores del Palo (Málaga, 1891-97). Al año siguiente estudió en Deusto, y luego en la Universidad de Madrid. Se licenció en filosofía y letras en 1902 y se doctoró en 1904 con una tesis sobre Los terrores del año mil: Crítica de una leyenda. De 1905 a 1907 estudió en Alemania, en las universidades de Leipzig, Berlín (donde siguió cursos de Simmel) y sobre todo Marburgo (donde fue discípulo de los neokantianos Cohen y Natorp).
En 1908 fue profesor de la Escuela Superior del Magisterio, de Madrid, y en 1910 ganó la oposición a la cátedra de metafísica de la Universidad (que antes había desempeñado Salmerón). El mismo año se casó (con Rosa Spottorno y Topete), volvió a Marburgo y allí, en 1911, nació su primer hijo (después tuvo una hija y otro hijo).
Ortega comenzó a publicar en 1902 (Vida Nueva, Faro, El Imparcial, Revista de Libros, etc.); de 1914 a 1915 dirigió la revista España y en 1914 publicó su primer libro, Meditaciones del Quijote; en 1916, una colección de ensayos anteriores, Personas, obras, cosas, y el primer volumen de El Espectador, casi una revista personal (8 vols., hasta 1934). Este mismo año hizo su primer viaje a la Argentina, invitado por la Institución Cultural Española de Buenos Aires, y tuvo un enorme éxito, que lo dio a conocer en toda Hispanoamérica.
En 1917 se fundó El Sol, un diario de muy alta calidad y prestigio, donde Ortega colaboró con frecuencia. Dirigió la Biblioteca de Ideas del Siglo XX, de Espasa-Calpe, y en 1923 fundó y dirigió la Revista de Occidente (que alcanzó el máximo prestigio y se publicó hasta la Guerra Civil en 1936) y la biblioteca de esta revista, cuya actividad no se ha interrumpido. Durante la dictadura de Primo de Rivera mantuvo Ortega una actitud crítica, especialmente frente a las intervenciones políticas en la vida intelectual y universitaria, y en 1929 renunció a su cátedra; en esa misma fecha dio su famoso curso extrauniversitario ¿Qué es filosofía? (publicado después de su muerte, en 1957).
En 1931 fundó la Agrupación al Servicio de la República (con Marañón y Pérez de Ayala) y fue elegido diputado por León en las Cortes Constituyentes de la República. Nunca tuvo ningún cargo político ni oficial. En 1933 disolvió la Agrupación y se apartó de toda actividad política. Había dicho al iniciarse: «fiel a mi oficio de ideador, nunca seré otra cosa que un jefe de negociado en el ministerio de la Verdad».
En 1928 había estado en la Argentina por segunda vez; en esta fecha se iniciaron sus traducciones a otras lenguas (El tema de nuestro tiempo, de 1923, publicado en alemán con gran éxito); en 1930 publicó su libro más famoso, La rebelión de las masas, pronto traducido a todas las lenguas importantes y difundido en muchos cientos de miles de ejemplares; muchas de sus ideas habían sido ya expuestas, a propósito de España, en 1921 (España invertebrada) y algunas databan ya de 1914 (conferencia sobre Vieja y nueva política, presentación pública de la Liga de Educación Política Española).
En 1945 volvió a Madrid, donde pasó desde entonces largas temporadas, aunque conservó su residencia en Lisboa e hizo estancias frecuentes en Alemania (desde 1949), una en los Estados Unidos (en la misma fecha) y breves viajes por otros países de Europa. En 1948 fundó, en colaboración con Julián Marías, una institución privada de cultura superior, el Instituto de Humanidades, en Madrid, donde dio dos cursos con extraordinario éxito, ambos publicados después de su muerte (Una interpretación de la historia universal y El hombre y la gente).
En 1953 se organizó, como homenaje intelectual a sus 70 años, un curso de conferencias en Madrid, «El Estado de la Cuestión», de gran resonancia. Su figura fue siempre muy discutida, especialmente en los últimos años y después de su muerte, que sobrevino, después de una breve enfermedad, el 18 de octubre de 1955.
Mantuvo siempre una absoluta independencia, que lo apartó de su cátedra provisionalmente en 1929 y definitivamente en 1936, y le hizo anteponer a cualquier otro interés la veracidad y su profunda fe en la libertad. Otros libros importantes de Ortega son: Las Atlántidas (1924); La deshumanización del arte (1925); Misión de la Universidad (1930, 0, '); La redención de las provincias y la decencia nacional (1931); Goethe desde dentro (1932); En torno a Galileo (1933, un curso universitario); Historia como sistema (1935); multitud de ensayos, Papeles sobre Velázquez y Goya (1950) y, entre sus obras póstumas, además de las nombradas, La idea del teatro, Meditación del pueblo joven, Prólogo para alemanes y su libro más extenso e importante.
La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva. Ortega ha sido el gran maestro de varias generaciones españolas e hispanoamericanas. Con una sólida formación filosófica y una firme disciplina intelectual, maravillosamente dotado como escritor, se sintió llamado vocacionalmente a mover a sus compatriotas hacia ese «señorío de la luz» sobre sí mismos y sobre su contorno.
La preocupación de España que, como sus antecesores de la generación del 98, sintió vivamente, y la conciencia de que lo que España necesitaba más era claridad intelectual sobre sí misma, lo llevaron, de acuerdo con su vocación, a la filosofía, entendida circunstancialmente, como «ciencia general del amor», como impulso hacia una omnímoda comprensión. Su filosofía, resumida en su famosa tesis Yo soy yo y mi circunstancia (1914), fue pronto una metafísica de la vida humana entendida como realidad radical, que sólo resulta accesible al método de la razón vital, en forma concreta razón histórica.
Esta filosofía, denominada primero perspectivismo, significó desde luego una superación del realismo y del idealismo, reconociendo el parcial acierto de ambos, y una evitación del doble error del relativismo y el racionalismo. La obra filosófica de Ortega ha anticipado innumerables ideas que luego han sido desarrolladas en el pensamiento europeo posterior, pero sobre todo ha iniciado una filosofía personal, bien distinta del existencialismo y de las demás corrientes europeas contemporáneas, de gran fecundidad metódica.
Y esto,no sólo en el campo de la filosofía estricta, sino en la totalidad de las ciencias humanas. La influencia de Ortega y de su escuela se ha ejercido en todas las disciplinas de humanidades -literatura,filología, historia, sociología, derecho, historia y teoría del arte-, que han experimentado así una profunda renovación de sus conceptos y sus métodos intelectuales.
Llevó el punto de vista filosófico a multitud de temas, y hoy esta actitud es compartida por los filósofos procedentes de su magisterio y por muchos cultivadores de las diferentes ciencias humanas, que recurren a la filosofía para esclarecer sus problemas particulares. El movimiento filosófico español, inspirado libremente en Ortega y procedente de su impulso, que se suele llamar Escuela de Madrid, comprende una serie de pensadores y estudiosos, pertenecientes a varias generaciones, entre los que se cuentan: Manuel García Morente, Fernando Vela, Xavier Zubiri, José Gaos, Luis Recaséns Siches, María Zambrano, Julián Marías, Antonio Rodríguez Huéscar, Manuel Granell, José Ferrater Mora, José A. Maravall, Luis Díez del Corral, Alfonso G. Valdecasas, Salvador Lissarrague, Paulino Garagorri, Pedro Laín Entralgo, José Luis López Aranguren, etc.
Extraído de Biografias y Vidas
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