(1900-83) Director de cine español, n. en Calanda (Ter.) y m. en Ciudad de México. Hijo de un indiano acomodado, estudió con los jesuitas en Zaragoza. En Madrid inició la carrera de ingeniero agrónomo, pero la abandonó para trabajar en el Museo de Historia Natural junto al entomólogo Ignacio Bolívar. Se puso luego a estudiar filosofía y letras instalado en la residencia de estudiantes, donde estableció relación de amistad con los hombres que iban a ser significativos en la cultura española anterior y posterior a la Guerra Civil: F. García Lorca, Salvador Dalí, Ramón Gómez de la Serna, Rafel Alberti, José Moreno Villa, etc. En 1925 aparece en París y toma contacto con el director de cine francés de origen polaco Jean Epstein, quien le invita a colaborar como ayudante en varias de sus películas, entre ellas La chute de la maison Usher (1928). Entretanto había entrado en relación con el movimiento surrealista, actitud estética que junto con la religiosidad de sus años adolescentes informa la temática de varios de sus filmes. En 1928 realizó en colaboración con Salvador Dalí Un chien andalou (Un perro andaluz), filme que se ha convertido en un clásico del surrealismo cinematográfico por la distorsión onírica que aparece en varias de sus secuencias, y en 1930 dirigió L'Åage d'or, una implacable crítica de la sociedad de su época, que alcanzó con su escándalo a interesar a los magnates del cine estadounidense. En efecto, se trasladó a Hollywood en 1930, pero en 1932 ya estaba de vuelta en España para dirigir Terre sans pain, un bellísimo aunque crudo documental sobre Las Hurdes y la vida inhumana en esa región extremeña, que el gobierno español llegó a prohibir. Estuvo ocupado un tiempo en trabajos de doblaje para la Paramount (1933-35) y para la Warner Bross (1935) y luego estuvo al frente de la empresa Filmófono de Madrid. Al estallar la Guerra Civil se puso al servicio del gobierno republicano, que le dio el encargo de montar el documental España leal en armas (1937) y luego le envió a la embajada española en París y en 1938 a Estados Unidos para supervisar dos filmes sobre la contienda.
Instalado en México en 1947, hizo ese mismo año Gran Casino y en 1949 El gran calavera, película que tuvo bastante éxito comercial y le permitió, al año siguiente, presentar otra de sus obras señeras, Los olvidados, que trata de la delincuencia infantil y que, al ser premiada en Cannes en 1951, volvió a poner su nombre en circulación. Buñuel tuvo dos ciclos importantes en su cine del exilio: el mexicano y el francés. En el primero tiene títulos tan importantes como El bruto (1952), Ensayo de un crimen (1955), Nazarín (1958), Viridiana (1961),El ángel exterminador (1962) y Simón del desierto (1965); en la segunda, La mort dans ce jardin (1956), Le journal d'une femme de chambre (1963), Belle de jour (1966) y La voie lactée (1968). Entre los títulos últimos de su filmografía se cuentan Tristana (1969), Le charme discret de la bourgeoisie (1972), Le fantôme de la liberté (1974) y Ese oscuro objeto del deseo (1978). Durante la dictadura franquista el cine de Buñuel sufrió como ningún otro los rigores de la censura, y sólo después de abolida ésta pudo el gran público español disfrutar la obra de este maestro de la cinematografía universal.
Extraído de Biografias y Vidas
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