Compilado de Biografías


Inicio | Sitios complementarios | Publica tus trabajos | Apuntes | Preparatoria | Biografías | Cursos

Aleixandre, Vicente
Volver
(1898-1984) Poeta español, n. en Sevilla el 26 de abril de 1898 y m. en Madrid.
Había de ser una de las mayores glorias de la España contemporánea: en 1977 llegaría a alcanzar el premio Nobel de Literatura. Muy pronto, la familia se traslada a Málaga, donde permanece hasta que el niño estaba a punto de cumplir once años.

Málaga dejó un profundo recuerdo en el alma del futuro poeta; uno de sus más bellos y celebrados poemas, «Ciudad del Paraíso», condensa esa perdurable impresión. El resto de su vida va a pasar en Madrid. Allí estudia.

Licenciado en derecho e intendente mercantil, pronto pierde toda relación con estas carreras. Aficionado a la lectura (prosa, novela, teatro) desde la adolescencia, sólo a partir de 1917, en que cae en sus manos una antología de Rubén Darío, se despierta en él una pasión por la poesía, que le acompañará ya siempre.

Poco después lee a Juan Ramón Jiménez y a Antonio Machado, cuya huella se nota en algunos de los poemas que Aleixandre empieza a escribir en 1918. Los primerizos han permanecido inéditos; los compuestos entre 1924 y 1927 forman su primer libro impreso, Ámbito, publicado en 1928. En parte de él se nota una aproximidad en temas y formas, a la primera época de la «Generación del 27», especialmente a Guillén.

Hay una gran diferencia entre ese contenido Ámbito y los libros posteriores, ya en completo desacuerdo con la primera parte de la «Generación del 27». Aleixandre da al público, ahora, los gritos y las visiones desmesuradas de su segundo libro publicado, Espadas como labios (1932). Inútil buscar en él historia o encadenación racional; es una poesía que no tiene -literalmente- «sentido común»; no lo tiene, porque su sentido es exclusivamente poético.

Hay muchas veces en ella, algo de dolorosa o amorosa caricatura. Así ocurre en uno de los más característicos poemas («El Vals»), sugerido por los salones fin de siglo xix, ya con «sabor de época»; la escena se ilumina como con unos rayos X que descubren los rasgos invisibles y más verdaderos: muerte y sueño, paisajes de alucinación, dentro de una tendencia a usar nombres de cosas concretas y de la vida diaria, esquivados antes por la tradición poética.

En Espadas como labios, al fondo de lo grotesco está palpitando una doliente ternura. Aquí se quiebran los frenos de la lógica y el lector vive en continuo sueño, en ininterrumpida visión.

Es evidente que en Espadas como labios ha penetrado profundamente el superrealismo, que se da también en otros compañeros de generación (Alberti, Lorca, Cernuda), cuando ésta llega a lo que se puede llamar su segunda etapa.

Pero es necesario tener en cuenta que hay un libro de Aleixandre escrito mucho antes que Espadas como labios, aunque aparecido unos años más tarde (en 1935).

Es el que lleva por título Pasión de la Tierra, de poemas en prosa, escrito en su mayor parte entre 1928-1929 (dato importante para ordenar los avances del superrealismo en España). En esta obra, el poeta está unido a la profundidad telúrica, o trabado en ella, y se alza entre raíces o barro hacia un cielo poco esperanzador, o se debate entre detritus o putrefacciones de la civilización moderna. Este libro, de lectura difícil para el poco experto, explica y abre los caminos de la poesía de Aleixandre, inmediatamente posterior a 1929.

La destrucción o el amor obtuvo el premio Nacional de Literatura en 1933 (fue impreso en 1935). En este libro el mundo es un abrasado estío, en el que predominan los colores enterizos, la vegetación salvaje, las fieras. El verso libre de Aleixandre llega aquí a una extraordinaria belleza de palabra y de representación, que existirá también, pero aplacada hacia la delicia, en Sombra del Paraíso (libro escrito antes de la guerra española, pero sólo publicado en 1944).

El poeta escribe desde su cansancio, como perdido miembro de la difusa humanidad; y ante él se abre un instante la pura visión de la limpidez anterior a toda tristeza, de lo eternamente impoluto. El paraíso entrevisto brilla un momento, y se niega. Pero esas vislumbres han bastado para condensar en esas páginas una clara belleza inmarchitable, la mañana virginal de la Creación.

Llega ahora una época en que se produce el apartamiento casi completo de Aleixandre, de la estética y la técnica superrealista. Ello es evidente en Historia del corazón (1954); Las imágenes son ahora «posibles», están dotadas de una lógica interna, que las hace más directamente abiertas para la comprensión; y aun hay poemas o pasajes donde la visión metafórica es menos frecuente (léase «Ten esperanza», «A la salida del pueblo»). Es también evidente un aumento de la temperatura afectiva hacia el hombre y hacia su conjunto: el pueblo. Véase «El poeta canta por todos», y en especial «En la plaza», bellísimo poema.

Hay también una parte del libro formada por recuerdos infantiles: «En el colegio», «Violeta», etc. Es el mismo poeta, con la misma intensidad de voz, pero en su técnica y aun en su representación del mundo ha habido un rompimiento, si se compara este libro, escrito entre 1945 y 1953, con, por ejemplo, La destrucción o el amor, escrito unos diez años antes.

Es notable la múltiple conformación del libro En un vasto dominio (1962); hay partes en él, como la titulada «El pueblo está en la ladera», que por la sencillez recuerdan la técnica de Historia del corazón pero aquí aplicada a la descripción de un pueblo (probablemente Miraflores de la Sierra); otra está constituida por la consideración poemática, pero a veces minuciosamente descriptiva, de miembros del cuerpo humano (véase «El brazo»); otros capítulos están formados por elementos históricos («Lope, en su casa») o de recuerdos del poeta («Antigua casa madrileña»). En algunos de estos poemas, el pensamiento se hace notoriamente más denso y más indagante (así en «Las Meninas»).

Los dos libros últimos de Aleixandre constituyen otra neta zona ampliamente separada de lo inmediatamente anterior, sobre todo en lo que esto se caracterizaba, salvo excepciones, por la claridad, la imagen lógica, la descripción y a veces el realismo.

Estos dos últimos libros de Aleixandre son Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974). El primero contiene una serie de poemas en general breves, cuyo tema principal es la vejez, y, considerados desde ella, la juventud, el amor, la vida, la muerte. Son catorce los diálogos del segundo, diálogos que han de completarse en la mente del lector, pues muchos de ellos no existen como tales: a veces es sólo el elemento vinculante un sentimiento expresado (por «ella» en el titulado «Los amantes viejos»).

Algunos se apoyan en temas literarios o históricos («El Lazarillo y el mendigo», «El Inquisidor ante el espejo», «Aquel camino de Swan»). En completo rompimiento, como hemos dicho, con el tramo inmediatamente anterior, por su dificultad podrían compararse estos dos últimos libros con el período superrealista de la poesía de Aleixandre (Pasión de la tierra, etc.), pero no por la técnica ni por la enunciación temática, que es aquí muy distinta.

El verso, especialmente en los Diálogos, suele remansarse en el endecasílabo o en el alejandrino y sus hemistiquios, y cada verso muchas veces cerrarse con un punto gramatical: es así frecuente, en ambos libros, un entrecortamiento que trata de resaltar, como máximas, sus trozos.

El pensamiento expuesto es muchas veces un imposible lógico: «dos contrarios en un mismo sujeto». La técnica de imposibles por contrarios tiene claros antecedentes en literatura: en san Juan de la Cruz para expresar la unión mística; en Petrarca y el petrarquismo, por los contrarios en el amante. Pero en Aleixandre tienen un valor por sí, y -referidos a la vida, a la muerte, al existir, a la no existencia,etc.- adquieren valor poético por su mera enunciación: para la poesía de Aleixandre no existe imposibilidad metafísica.

Todos los libros de que hemos hablado tienen una homogeneidad y aun unidad temática, suprema característica de la poesía de Aleixandre: sus libros principales no son nunca un simple rimero de poemas yuxtapuestos. Como en cualquier poeta de tanta obra hay, sí, algunos, en que el autor ha recogido diversas composiciones sueltas: no hemos hablado de éstos.

Tampoco hemos tratado de sus libros de prosa: Encuentros, Nuevos encuentros, etc. La fama de Aleixandre empezó pronto, creció mucho después de la guerra española, con adhesión entusiasta de la mayoría de la juventud. Elegido académico de la Real Academia Española en 1949, lee su discurso de ingreso en enero de 1950.

El firmante de las presentes líneas dedicó estudios a Espadas como labios, La destrucción o el amor y Sombra del Paraíso, publicados todos en el mismo año en que aparecieron estos libros; véase también su contestación al discurso de ingreso de Aleixandre en la Academia Española.

En 1950 aparece el libro de Carlos Bousoño La poesía de Vicente Aleixandre, análisis profundo y completo de la obra del poeta. El nombre de éste lo llevan hoy la calle en que vivió, en Madrid, y otras muchas en diversas poblaciones de España. Entre las muchas antologías de su obra, debe mencionarse la que lleva por título Antología total con prólogo de Pere Gimferrer, Barcelona (1975).

Extraído de Biografias y Vidas

 
  Opciones 
 Versión Imprimible Versión Imprimible
 Enviar a un Amigo Enviar a un Amigo

Suscribirse
Email:

Biografías populares
- Ciro II el Grande
- Valera, Juan
- Ricardo Miró
- Aguilar, Gaspar de
- Babel, Isaak Emmanuilovich
- Picasso, Pablo
- Fujimori, Alberto Kaynia
- Aflak, Michel
- Artús o Arturo
- Stevenson, Robert Louis

Agréguenos a favoritos - Página de inicio - Recomiéndanos

Si buscas una biografía reseña de personajes históricos y contemporáneos este es tu lugar.
Sindicar contenidos
Patrocinadores: ConocimientosWeb
Todos logos y marcas de este sitio son propiedad de sus respectivos dueños.
©2007 Edukativos