(1889-1975) Historiador inglés, n. en Londres y m. en York, sobrino del reformador e historiador de economía Arnold Toynbee. En Winchester primero y en el Balliol College de Oxford después, los estudios de A. J. Toynbee se centraron en la cultura e idioma helenos. «Fellow» y tutor en Balliol en 1912-15, ocupó diversos cargos en el ministerio de Asuntos Exteriores británico durante la I Guerra Mundial.
Devuelto a la vida académica por la paz, desempeñó la cátedra Koraes de lengua moderna, historia y literatura griegas en la Universidad de Londres (1921-24) antes de ser nombrado director de estudios del Real Instituto de Asuntos Internacionales; desde 1924 hasta su retiro (1955) trabajó como profesor investigador de historia internacional en Londres. Una vez retirado, se dedicó a viajar intensamente y dio numerosas conferencias, buena parte de ellas en Estados Unidos. En 1937 ingresó en la Academia Británica.
Toynbee escribió numerosas obras sobre los diversos aspectos de los asuntos internacionales, sobre todo referidos al Cercano y Medio Oriente; pero su labor más importante se refiere a la historia comparada de la civilización. Entre las obras de este campo destacan A Study of History (vols. I-III, 1934; IV-VI, 1939; VII-X, 1954), Greek Civilization and Character (1924), Greek Historical Thought (1924), Civilization on Trial (1948), The World and the West (1953) y An Historian's Approach to Religion (1956).
En la conclusión del volumen X de su monumental A Study of History responde Toynbee a una pregunta que con frecuencia le había sido planteada durante las dos décadas de labor dedicada a su historia comparada de las civilizaciones: ¿qué impulsa a un hombre al estudio de la historia? La respuesta de Toynbee es, en esencia, una manifestación de su propia experiencia social. Nacido en el optimista mundo victoriano, que luego hubo de atravesar la tragedia de la I Guerra Mundial, no pudo por menos de observar el paralelismo de la experiencia vital de su propia sociedad con la del helenismo, cuyo estudio había constituido la base de su educación.
La civilización helénica había florecido para decaer luego; otro tanto se podía decir de las demás civilizaciones. Estimaba Toynbee que toda comprensión adecuada de las razones que justificaran tales decadencias debía presuponer un estudio comparativo de las civilizaciones. Por ello se sintió impulsado a escribir A Study of History, que constituye un análisis de la génesis, desarrollo, interacción y decadencia de las diversas sociedades constituidas por el hombre.
Partiendo del supuesto de que la menor unidad inteligible para el estudio histórico es toda una civilización en lugar de una nación, Toynbee rechazó la idea de que sólo existe una civilización (la nuestra), nacida en el antiguo Egipto, y con ello rechazó el sistema de estudiar la historia en términos de subdivisiones temporales. Pasó luego a distinguir 23 civilizaciones-tipos (ampliadas luego a 28). Estas civilizaciones, en la definición fenomenológica de Toynbee, no adquirieron existencia por motivos raciales ni a causa de una dotación geográfica favorable; tomaron cuerpo como series de respuestas íntegramente relacionadas con una serie de desafíos en situaciones de dificultad especial.
De este modo, la relación de «desafío» y «respuesta» es, desde el punto de vista de Toynbee,la clave que permite descifrar las civilizaciones. De acuerdo con esta idea, una civilización crece y prospera cuando su respuesta a un desafío no se limita a tener éxito, sino que estimula además a una nueva serie de desafíos; una civilización decae como resultado de su impotencia para enfrentarse con los desafíos que se le presentan.
En oposición a Oswald Spengler y otros historiógrafos pesimistas, Toynbee denegaba que las sociedades perecen fatalmente por ser organismos con ciclos vitales definidos. La sociedad, para Toynbee, no es un organismo que vive y muere, sino más bien un sistema de relaciones entre los individuos. De igual modo rechazó Toynbee las teorías que atribuyen la decadencia a senectud cósmica, disgenia o recurrencia eterna. En fin, Toynbee defendía que hay motivos para esperar que la moderna civilización occidental pueda escapar a la norma general de decadencia: al igual que sólo Jesús de Nazareth entre todos los salvadores pudo vencer a la muerte, así podría el amor someter al odio y el hombre alcanzar su plena libertad bajo la ley divina.
Entre sus últimas obras, siempre esperadas y polémicas, particularmente en Estados Unidos, destacaremos algunas traducidas al español: Christianity among the Religions of the World (1958, trad. esp.: El cristianismo entre las religiones del mundo, 1960, 0, '); Hellenism: The History of a Civilization (1959, trad. esp.: La civilización helénica, 1960, 0, '); America in the World Revolution (1962, trad. esp.: Los Estados Unidos en la revolución mundial, 1963); y Cities on the Move (1970, trad. esp.: Ciudades en marcha, 1973); además de su miscelánea Experiences (1969, trad. esp.: Experiencias, 1972), donde incluye algunos poemas. Póstumamente apareció aún otra obra suya de gran aliento: Mankin and Mother Earth: A Narrative History of the World (1976).
La controversia sobre su filosofía histórica halla eco también en el ámbito hispánico: a Una interpretación de la historia universal: En torno a Toynbee, de Ortega y Gasset (1960) el propio Toynbee replica en la Revista de Occidente con un trabajo titulado «Sobre una interpretación de Ortega» (1964). El filósofo español, desde su fina percepción de la historia como sistema -«el sistema de las experiencias humanas, que forman una cadena inexorable única»-, encuentra demasiado simplistas y hasta groseros algunos conceptos fundamentales del historiador británico, como el de nación: «un fermento agrio del nuevo vino de la democracia en las botellas del tribalismo», como si no hubieran existido nunca naciones y «maciza conciencia» de nacionalidad antes de todo democratismo -replica Ortega.
Extraído de Biografias y Vidas
| |
Versión Imprimible Enviar a un Amigo
Biografías populares - Bajer, Fredrik - Trueta, Josep - Bartolomé, San - Mazzini, Giuseppe - Alonso, José Luis - Boccaccio, Giovanni - Tissot, James - Ashby, William Ross - Wollaston, William Hyde - Obiang Nguema, Teodoro
|
|