(Córdoba, c. 257- id., c. 358) Prelado hispanorromano. Fue obispo de Córdoba (296) y consejero principal de Constantino en asuntos eclesiásticos. Intervino en el Concilio de Arles (314) y presidió de forma muy activa el ecuménico de Nicea (325), que condenó el arrianismo. Defensor de san Atanasio y opuesto a Eusebio de Nicomedia, muerto Constantino (337), sufrió persecución por parte de Constancio. Desterrado a Sirmium (355), fue forzado a suscribir la fórmula del segundo concilio del lugar (357) y pudo volver a Córdoba. Elogiado por san Atanasio (Apología), es el primer biografiado del Liber de viris illustribus de san Isidoro de Sevilla.
Extraído de Biografias y Vidas
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